Las etiquetas de cliente son menús de selección múltiple que se utilizan para categorizar a los clientes, lo que permite a las empresas filtrarlos y gestionarlos rápidamente según sus características o comportamientos. Por ejemplo, etiquetas como «Cliente VIP», «Cliente potencial» o «Alta tasa de devolución» pueden agrupar a clientes con atributos similares para campañas de marketing, atención al cliente o análisis de ventas. En comparación con los campos de datos fijos, las etiquetas ofrecen mucha más flexibilidad en su combinación.
Los datos de los clientes cambian con el tiempo. Las etiquetas facilitan la adaptación sin necesidad de rediseñar la base de datos o el CRM.
Las etiquetas de cliente ayudan a los equipos a:
-Segmentar clientes rápidamente: Filtrar clientes por comportamiento, estado o prioridad.
-Mantener la flexibilidad: Añadir o eliminar etiquetas sin modificar los campos existentes.
-Mejorar la comunicación interna: Permite que los equipos de ventas, soporte y marketing vean el contexto clave de un vistazo.
- Apoyo a la toma de decisiones: Identificar patrones como clientes de alto valor o casos de soporte frecuentes.
Los campos fijos funcionan bien cuando los datos deben estandarizarse, como el país o el ID del cliente. Las etiquetas son mejores cuando la clasificación necesita evolucionar.
- Campos fijos de cliente: Un solo valor, predefinido, más difícil de modificar. Por ejemplo: nombre, dirección o número de teléfono del cliente.
- Etiquetas de cliente: Múltiples valores, flexibles, fáciles de actualizar. Por ejemplo:
Comportamiento del cliente: comprador nuevo, cliente habitual, inactivo recientemente.
Preferencias del cliente: cita por la tarde, prefiere un trato tranquilo, le gustan los productos ecológicos.
La mayoría de los sistemas CRM utilizan ambos, y las etiquetas gestionan cualquier dato que pueda cambiar con frecuencia o superponerse.