La segmentación de clientes o gestión de clientes por niveles consiste en clasificar a los clientes según criterios como el volumen de compra, la frecuencia o el historial de la relación. Los niveles más comunes incluyen clientes VIP, clientes habituales y clientes potenciales. Esto ayuda a las empresas a personalizar los servicios, asignar recursos de forma más eficaz y aplicar políticas diferenciadas, como condiciones de pago, descuentos o soporte de cuenta dedicado.
Dado que la segmentación suele estar vinculada a la generación de informes y la automatización, ayuda a garantizar que las políticas específicas para cada cliente se apliquen de forma sistemática, en lugar de manualmente.
- Volumen de compra: Gasto total o importe del pedido.
- Frecuencia de compra: Con qué frecuencia un cliente realiza pedidos.
- Historial de la relación: Antigüedad como cliente o interacciones previas.
- Patrones de comportamiento: Devoluciones, retrasos en los pagos o uso del servicio de atención al cliente.
Estos criterios suelen combinarse para reflejar tanto el valor como el riesgo.